Chile y México se vuelven a cruzar en Los Ángeles, y aunque el calendario diga amistoso, la carga emocional es enorme. El recuerdo de aquel 7-0 en la Copa América Centenario de 2016 sigue intacto. Para La Roja, es un nostalgia de cuando tenían a la ‘Generación Dorada’ dominando Sudamérica. Para el Tri, es una deuda pendiente, el anhelo de devolver la paliza de una vez por todas.
Desde aquella noche en el Levi’s Stadium, los dos equipos se han visto la cara en tres amistosos: Chile ganó 1-0 en Querétaro, México se impuso 3-1 en San Diego, y el último fue un empate 2-2 en Austin. Ahora, ambos llegan con una situación delicada.
La de Chile, dirigida por Nicolás Córdova, es de las más complicadas. Tras un Mundial sin brillo y dos derrotas consecutivas (ante Canadá y Estados Unidos), el equipo no muestra claridad ni competitividad. El caso de Marcelino Núñez dejó más dudas que respuestas, y el combinado nacional necesita urgentemente sacudirse la apatía.
Por el otro lado, el Tri de Rafa Márquez tampoco está pasando su mejor momento. Empató con Colombia y Perú, y luego fue goleado 3-0 por los estadounidenses.
Este partido en Los Ángeles será una prueba de fuego para ambos. Pero para Chile, el horno no está para bollos ni para buscar una revancha épica. Lo que realmente necesita La Roja es dejar atrás la tormenta actual, encontrar rumbo y comenzar a construir desde cero, sin cargarse con el peso del pasado.